| En el marco del proyecto “Defensores de los Océanos”, se realizaron 41 entrevistas con miembros de la comunidad pesquera artesanal de Ancón, entre septiembre y octubre del 2024. Estas entrevistas tuvieron como objetivo documentar los impactos percibidos por las personas cuya subsistencia depende de un mar sano y productivo. Se recopilaron testimonios de pescadores embarcados y no embarcados, fileteras, comerciantes mayoristas y minoristas, recolectoras de yuyo, jaladoras, operadores turísticos y dueños de embarcaciones, cuyos resultados fueron validados en un taller presencial en diciembre del 2024. |
Estado del mar y recursos hidrobiológicos
A tres años del derrame, las personas de Ancón afirman que el mar no se ha recuperado. Hay varios testimonios que afirman que en momentos de fuerte oleaje el petróleo aún emerge a la superficie del mar. Incluso para las y los pescadores de orilla, ellos afirman que hay días que se puede ver el petróleo en la arena si uno escarba un poco. Las entrevistas transmiten una preocupación palpable por la contaminación del ecosistema marino-costero en Ancón. Situación preocupante ya que aún no se cuenta con un plan de remediación ambiental aprobado ni implementado por el gobierno peruano o la empresa responsable Repsol. Esta situación se evidencia en la cita de uno de los pescadores entrevistados de Ancón:
“No, para nada, cada vez que mueve la mar, los sedimentos del fondo marino se remueven y nuevamente comienza a fluir el hidrocarburo y nosotros tenemos evidencia todos los días, que encontramos manchas y manchas de hidrocarburo flotando encima del mar, entonces, para Repsol, para su conveniencia y para los que les conviene al país, el mar está limpio, pero hasta ahora nadie se ha preocupado por limpiar el mar. Yo no sé de qué tipo de remediación hablan y tampoco, no existen las exigencias de parte del Gobierno para decirle a Repsol que cumpla pues con su obligación de remediación. Ahora para mí remediación no es estar correteando como loco para arriba, y para abajo, sacando muestras de agua, con eso no estoy remediando nada.” – Pescador
Una bandera importante de alarma que ha sido mencionada a lo largo de las entrevistas es que hoy por hoy, no hay la misma cantidad de producción de recursos hidrobiológicos en Ancón comparado con antes del derrame. Esto se ha mencionado en especial para recursos como el yuyo, pejerrey y calamar. Esta situación llama a que investigadores de universidades y funcionarios del estado monitoreen la evolución de los desembarques de recursos hidrobiológicos en Ancón. De esta manera, en un futuro cercano, se va a poder estimar el impacto real del derrame sobre la pesca artesanal y el ecosistema marino.
“Nosotros trabajábamos sacando cangrejo y nos poníamos a vender… se vendía bien. Habían cangrejos grandes, de uñas grandes… y ahorita ya no hay. Si tú supieras bucear y te embarcaras en cualquier embarcación vas a ver que no hay cangrejo, no hay cangrejo, no hay lapa, no hay chanque, nada.” – Marisquero
“Ahora, cómo me responde usted la ausencia de los calamares aquí en la bahía. Si nosotros sabemos que todos los meses de marzo, abril… Ancón era prácticamente donde el calamar venía a desovar, todo Pasamayo, todo lleno de calamar. Ahora, no tenemos presencia, desde que sucedió el derrame de petrolero ya no hay calamar en Ancón.” – Pescador
Salud física y mental
Asociado a la preocupación por la situación de los recursos hidrobiológicos, también se ha evidenciado una marcada inquietud por el estado de salud de las personas (pescadores, voluntarios, vecinos) que participaron en las actividades iniciales de limpieza. Muchas de estas tareas se realizaron, en un principio, sin el equipo de protección personal adecuado. Incluso pescadores que participaron a cambio de un pago mencionaron la ausencia de dicho equipamiento de protección personal.
Los entrevistados mencionan que conocen varios casos de personas con problemas de salud física y mental. Las enfermedades de la piel son las preocupaciones más recurrentes, mientras que varios entrevistados también compartieron inquietudes relacionadas con su salud mental.
“Contrataron a los pescadores y a un grupo de gente para que se pusieran a hacer la limpieza de playas. En realidad yo veía que a pesar de que ellos contratan al personal de acá, no les daban nada para realizar la limpieza de manera segura. O sea, no les daban mascarilla, nada… dejaban que el pescador limpie así nomás.” – Armador
“En el primer año sí creo que nos chocó a todos, nos sentíamos mareados por el tema del mismo olor, del químico que tiene el petróleo, pero jamás nos mandaron a decir, vamos a poner carpas para que todos los pescadores al menos se hagan un chequeo de sangre, un chequeo de pulmones, nada, no sé qué consecuencia de aquí a 10 años vamos a tener.” – Buzo
“En el lado emocional, pues las preocupaciones que nosotros tenemos del día a día… Mis hijos estudiaban en la universidad y mi otro hijo también quería estudiar y no le pude pagar sus estudios, mi hija se enfermó porque como ella estudiaba y trabajaba, también dependía de préstamos. Llegó hasta el punto de estar internada en el hospital… Fue emocionalmente estresante para mi familia. Mi hijo se tuvo que ir lejos, porque no había…no podía ya mantenerlo yo para los estudios. Fue bárbaro en mi caso, pero sé que hay muchos casos así.” – Comerciante
Impactos socioeconómicos
El derrame de petróleo del 2022 cambió la vida de las personas en Ancón. Al cambiar el mar, cambiaron también las oportunidades laborales disponibles. Hoy en día hay pescadores que tienen que ir más lejos o a otras caletas pesqueras para poder asegurar un ingreso económico para sus familias. También hay mujeres que deben trabajar en múltiples empleos para poder ganar lo mínimo indispensable. Esto ha cambiado dinámicas familiares que traen angustia y estrés a madres y padres de familia, por ejemplo, pasando menos tiempo con sus hijos y familiares.
En cuanto al aspecto de compensación económica del derrame, una de las preocupaciones principales mencionadas a lo largo de las entrevistas fue la irregularidad en el proceso de creación del Padrón Único de Afectados por el derrame de petróleo (PUA). Según los participantes, personas que no eran pescadores o residentes de Ancón fueron incluidos en el PUA, mientras que algunos pescadores, en especial aquellos menos visibles como mujeres recolectoras de yuyo, fueron excluidos del padrón. Esto ha llevado a una situación donde las compensaciones no se han dado de manera transparente ni justa.
Más allá de los contratos que se firmaron para las compensaciones, es importante señalar que no se han otorgado compensaciones económicas proporcionales al daño causado por el derrame, y mucho menos se han considerado los daños emocionales y a la salud. A tres años del ecocidio, las familias anconeras no se han recuperado ni han continuado recibiendo las compensaciones necesarias para llevar una vida digna.
“Yo creo que hasta el día de hoy no es suficiente. Repsol se llena la boca diciendo que ha apoyado a los pescadores, pero la realidad es otra. La mayoría de ellos tiene deudas, familias que mantener, hijos en la universidad… Eso no alcanza.” – Filetera
“Nosotros trabajamos siempre con los buzos pulmoneros, siempre hemos trabajado. Lo que nos indicaron, el representante, es que solamente iban a recibir [compensación] los varones. Hicieron la lista de los buzos, nuestros compañeros, buzos pulmoneros, pero no de las extractoras de orillas. Y como podrán ver, en lo que pasó del derrame, han cobrado restaurantes, mototaxistas…que se yo, pescadores embarcados y no embarcados… Pero nosotras que somos pescadoras no embarcadas, no, nada.”– Yuyera
Al discutir lo sucedido hasta el día de hoy, existe un consenso respecto a las respuestas tanto del gobierno como de Repsol. Según los participantes, la reacción del gobierno peruano fue tardía e insuficiente, con un apoyo escaso o nulo por parte de las autoridades locales, municipales, del gobierno central y del congreso. Además, se señala que la difusión de las acciones del gobierno ha sido inadecuada o inexistente. La información que se transmite utiliza un lenguaje técnico, poco claro y difícil de comprender para la comunidad, lo que dificulta su acceso y genera la percepción de que el Estado no está tomando medidas al respecto.
En vista a esta situación de impotencia por parte de la población afectada por el derrame se han dado varias manifestaciones para expresar su malestar y angustia. Lamentablemente, han habido dos incidentes donde hubo represión ante los reclamos por parte de los pescadores. Hubo una fuerte represión policial en la primera protesta realizada a las afueras de la empresa, así como en una protesta realizada en 2024. En esta última protesta hubo disparos por parte de los agentes policiales y uno de los manifestantes pertenecientes al gremio de pescadores resultó herido por el impacto de un proyectil. Tener espacios seguros para que la sociedad civil pueda manifestar sus preocupaciones y reclamos es vital para un estado de derecho.
“Cuando hemos realizado marchas, especialmente dirigidas a Repsol, nos hemos dado cuenta de que es una empresa tan grande que rápidamente coordina con el Ministerio del Interior y la policía. Aunque nuestras marchas sean pacíficas, siempre terminamos siendo reprimidos. Esto es algo que hemos denunciado a los medios de comunicación que a veces cubren estas manifestaciones. Les decíamos: ¿cómo es posible que el Estado, utilizando nuestros impuestos para equipar y uniformar a la policía, termine usando esos recursos en contra del propio pueblo, mientras protege los intereses de una empresa transnacional? Es algo que realmente nos indigna.” – Pescador
“La última vez que fui a la huelga, me cayó una bomba lacrimógena en la nariz y en los ojos. No podía ver, fue horrible. A mi esposo le pegaron con palos, le dieron de todo. Así que no, ya no voy, nunca más a una huelga, porque es una experiencia terrible. Los policías pierden el control, se ciegan y golpean a cualquiera, sea mujer u hombre. No les importa dónde te golpean ni si te lastiman. Simplemente no les interesa.” – Filetera
“A uno de los miembros de la directiva le cayó un perdigón aquí [indicando la pierna]. Lo dejó cojo durante dos meses y tuvo que ir al hospital. Hasta ahora sigue cojeando un poco. Fue algo terrible. Ese día… Nunca en mi vida había pasado por algo así.” – Comerciante
Consecuencias actuales y preocupaciones futuras
En cuanto a las responsabilidades de Repsol, se percibe una clara falta de disposición a negociar, evadiendo asumir sus compromisos sociales y ambientales. Según los testimonios recopilados, los abogados de Repsol han limitado las compensaciones económicas exclusivamente a los pescadores, ignorando o incluso ridiculizando a otros actores de la cadena de valor, quienes también han declarado verse afectados por el derrame. Esta situación evidencia una preocupante falta de transparencia, sensibilidad y conexión con los más perjudicados.
Mientras tanto, resulta contradictorio que Repsol sea el actual auspiciador oficial de la Selección Peruana de Fútbol, dado que la realidad en Ancón cuestiona seriamente su verdadero compromiso con el país.
Ancón enfrenta una situación de abandono y una profunda incertidumbre sobre su futuro. Durante un taller, al preguntar a los asistentes cómo imaginaban su bahía en cinco años, casi nadie expresó una visión optimista. A las secuelas del derrame se suma la preocupación por la inminente apertura del megapuerto de Chancay, que probablemente transformará aún más las dinámicas sociales y económicas de la zona. Este nuevo puerto también genera incertidumbre en torno a la seguridad de la navegación para las embarcaciones artesanales, posibles alteraciones en el paisaje y los impactos sobre la abundancia de los recursos hidrobiológicos.
| Es importante señalar que, aunque estas observaciones y eventos son percepciones recolectadas en entrevistas, reflejan una realidad alarmante: la difícil situación en la que vive la comunidad de Ancón. Incluso si la empresa y el gobierno hubieran gestionado la limpieza o tomado medidas adecuadas, estas percepciones apuntan hacia un grave problema de comunicación y transparencia. |
El tercer aniversario del derrame de Ancón coincide con la reciente tragedia de otro derrame ocurrido en las playas del norte del Perú, registrado el pasado 20 de diciembre. Este incidente afectó playas emblemáticas como Lobitos y Cabo Blanco, en Piura, y, hasta el día de hoy, las causas del derrame siguen sin esclarecerse. Nuevamente, miles de pescadores artesanales ven afectada su subsistencia, la industria del turismo está paralizada, y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras se encuentra en grave riesgo. Es nuestra esperanza que las lecciones aprendidas de la experiencia en Ancón sirvan de guía para los pescadores y pobladores de Lobitos en su lucha por justicia ambiental. Sin embargo, sin reformas profundas en las políticas públicas que regulan la actividad petrolera en el mar, será difícil evitar que desastres como este se repitan en el futuro.

